27 Ene Álvaro Aroca, creador de Komochurro: «Sevilla Emprendedora me ha ayudado a elevar mi negocio a un nivel superior»
Continuador de su saga familiar, con más de un siglo de trayectoria en la elaboración de chocolate y churros, con el equipo de formación y consultoría de Sevilla Emprendedora ha mejorado la forma de articular, mediante licencia de marca, su nuevo modelo de establecimiento, elaboración y venta.
“Desde mi juventud he vivido la experiencia de la actividad empresarial, siguiendo los pasos de mi padre. Siempre he trabajado por cuenta propia. Y por eso puedo afirmar con más conocimiento de causa que Sevilla Emprendedora me ha abierto mucho los ojos sobre importantes aspectos de la gestión empresarial, en contabilidad, en marketing, en estructura societaria y en otras vertientes que yo no tenía pulidas. Me faltaba entenderlas muy bien. Tengo mucho que agradecer a Sevilla Emprendedora, me han abierto los ojos y además me han ayudado a elevar mi negocio a un nivel superior.». Testimonio de Álvaro Aroca González, empresario que está muy ilusionado con el horizonte que atisba para Komochurro, su nueva iniciativa en un sector donde ha trabajado toda su vida.
Confiesa que “no conocía Sevilla Emprendedora, este servicio gratuito del Ayuntamiento de Sevilla para formar y aconsejar tanto a quienes intentan por vez primera crear un negocio, y también a quienes llevan años dedicados a su empresa. Lo descubrí hace tres años, cuando dos sevillanos que viven en Toronto (Canadá) contactaron conmigo porque querían montar en esa ciudad un establecimiento para vender chocolate con churros. Y un amigo me habló de Sevilla Emprendedora
como un lugar donde podían informarme sobre cómo resolver el trámite aduanero del envío de materias primas alimenticias. Me llevé una gran sorpresa cuando me informaron de todo lo que ofrecen a personas emprendedoras y a empresas”.
Idea y modelo de negocio
“Tengo en mente desde hace muchos años el modelo de extender cómo hacer y cómo vender churros. Con un local pequeño, de unos 30 metros cuadrados, con una decoración bonita y funcional. Sirviendo el chocolate y los churros para llevárselos en un envase conjunto de cartón que después de usar se puede echar a un contenedor de reciclaje. Explicándole a quienes lleguen a un acuerdo conmigo todos los detalles sobre cómo elaborarlos. Está también definida qué maquinaria
instalar, la que fabrica la empresa sevillana ChurroSur, la mejor de España en relación calidad/precio. Y cuidando la calidad de las materias primas”.
Detalla que “cuando tuve la primera reunión con el equipo técnico de Sevilla Emprendedora, tras escuchar mi propuesta, me diseñaron un itinerario de formación para desarrollar mejor mi idea de negocio, y me asignaron un mentor. Hice cursos sobre plan económico-fiinanciero, sobre marketing, sobre contabilidad, sobre nuevas tendencias de negocio, sobre fiscalidad, sobre fundamentos legales para constituir la empresa, etc. Con toda la labor de mentorización y consultoría que han hecho conmigo, se ha afinado mucho el proyecto para hacerlo rentable. Todos esos fundamentos también me están sirviendo para plantear mejor las cosas cuando contrato a una gestoría o a una agencia de comunicación, y saber si lo que hacen está resuelto bien o mal”.
Tradición y sabiduría
Álvaro Aroca González, de 58 años de edad, nació en Sevilla en 1967. Cien años antes, en 1867, vino al mundo su bisabuelo, Rafael Jiménez, el creador en Estepa de las tabletas de chocolate que llevaban su nombre, y que popularmente era conocido como ‘el chocolate del tío del bigote’, por el estirado bigote con el que aparecía reflejado en el envoltorio de las tabletas. “En aquella época, Estepa era más conocida por el chocolate que por los mantecados”.
Su abuelo, Antonio González, continuó la actividad familiar creando en Sevilla capital la Chocolatería Virgen de los Reyes, en el barrio de Nervión, y también una fábrica de chocolate. “Fue muy popular la onza de chocolate Virgen de los Reyes, basada en la fórmula de mi bisabuelo. Y el chocolate a la taza se servía en tazas de La Cartuja de Sevilla-Pickman. Después amplió su actividad a la elaboración de churros”.
Su padre, Francisco Aroca, fundó en 1976 la Chocolatería Virgen de Luján, que tuvo gran éxito. “Años después abrió más cafeterías en la ciudad. Era una época en la que había pocos establecimientos nocturnos de ocio, y mucha gente cuando salía a la calle iba a las cafeterías que cerraban tarde”.
Evolución y calidad del producto
Alvaro Aroca lo sabe todo sobre cómo hacer chocolate y churros. “En lugar de usar un solo tipo de cacao, combino tres tipos, y se consigue más intensidad y un sabor buenísimo. El cacao que compro procede de Ghana, es el principal país productor a nivel mundial. Para hacer los churros combino varias harinas de trigo y consigo que el churro esté crujiente por fuera y esponjoso por dentro. El aceite es de alta calidad. Hay proveedores que me lo ofrecen mucho más barato, pero lo descarto.
Solo uso aceite de primer nivel, y así a nadie se le repiten los churros. La calidad del producto es fundamental en la atención al cliente”.
“Quienes se interesaban por mi propuesta de Komochurro querían verlo en acción y probarlo. No basta con explicárselo. Por eso desde el pasado día 1 de diciembre puse en marcha un Komochurro en un establecimiento de la calle Feria. Está funcionando muy bien en ventas y en comentarios. En los primeros 40 días se han publicado 69 reseñas en Google y todas son de cinco estrellas. Ya me han llegado tres peticiones para reunirnos próximamente”.
Aconseja “para elegir el emplazamiento, es fundamental que sea un local que ya tenga la instalación de salida de humos, y que sea un buen lugar de paso a la vista de muchos transeúntes”.

Estimular la demanda
Ha decidido “abrir mañana y tarde todos los días, es un modelo diferente respecto a lo que hacen otras churrerías, que solo abren varios días y solo por la mañana. Quiero conseguir que los churros se consuman durante todo el año, que también sean un producto de verano. Como están logrando muchas heladerías con la venta de helados también en invierno. Pensemos en las colas que se forman en las churrerías en las playas durante los meses veraniegos. Porque muchas personas
asocian tomar churros a concederse un premio”.
En ese sentido, para estimular la demanda en momentos puntuales, “la estrategia de marketing incluye concursos, regalos, promociones. También publicaciones pagadas, poniendo en algunas de ellas referencias sobre nuestros orígenes empresariales, y también divulgación sobre las cualidades de los productos (cacaos, harinas, aceites…)”.
Acuerdos mediante licencia de marca
“Este establecimiento es un escaparate, el gran objetivo es demostrar que el modelo funciona, que se puede replicar en cualquier barrio de cualquier ciudad, y vender la apertura de otros Komochurro mediante licencia de marca. Para definir bien sus características legales y mercantiles me ayudó el equipo de consultores del área jurídica de Sevilla Emprendedora”.
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